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17.7.05

La lenta vuelta del general Miaja


Asturias recupera, tras 46 años de espera, el legado del militar ovetense que defendió Madrid

Casi cincuenta años después de su muerte la voluntad del general Miaja se ha cumplido al fin. Todos sus objetos personales se incorporarán desde hoy a los fondos del Archivo de Indianos en Colombres. Para cumplir los deseos testamentarios del ovetense que organizó la defensa de Madrid durante la guerra civil ha vuelto a Asturias su sobrino Fernando Rodríguez Miaja, que le acompañó al exilio mexicano. "Quería que sus cosas se donaran a un museo cuando volviera la democracia a España", explicó ayer en Oviedo.
La familia ha pasado años buscando el lugar más apropiado para depositar su legado. La primera opción fue el Museo del Ejército, en Madrid, pero finalmente las raíces asturianas ganaron la batalla. La amistad de los Miaja con Rafael Fernández, presidente del Principado en la etapa preautonómica y miembro del patronato del museo de Colombres, fue decisiva. "Me habló de la posibilidad de llevarlo al Archivo y, al ser asturiano, nos pareció el lugar más indicado".
Después de una primera entrega realizada hace ya quince años, los últimos recuerdos que posee la familia pasarán desde hoy a manos del Principado. Un busto de Mariano Benlliure, la placa Laureada de Madrid, la Campanilla de la Junta de Defensa de Madrid y el primer recibo de su paga como teniente son parte de los ayudarán a ilustrar la memoria histórica de Miaja.
En la nueva remesa, peso a todo, faltará una pieza especial que acompañó a Miaja en toda su carrera: la pistola del general, que permanece en México, a la espera de la autorización del Ministerio del Interior para sacarla del país. "Me hubiera encantado traerla ahora, con el resto de objetos, pero esperamos que el trámite se solucione pronto".
Con la donación, la familia quiere contribuir a la recuperación de la memoria y a evitar la caída en el olvido de una parte de la historia de España, además de cumplir la voluntad del militar.
"Volvería a hacer lo mismo", opina su sobrino de la trayectoria del general al recordar su tenacidad. El sobrino que le acompañó en la guerra y conoció como secretario personal los entresijos de la defensa de Madrid no lo duda: "El general actuaría igual. Como buen ovetense, era muy terco". En la confusión de los primeros días de la guerra, Miaja recibió del Gobierno de la República el encargo de impedir la caída de la capital en manos de los golpistas. Lo consiguió hasta el final. Colombres lo recordará.
Carolina Garcia
La Voz de Asturias
06/09/2004